En la Cuarta Revolución Industrial, el conocimiento técnico ya no es suficiente. Lo que diferencia a quienes transforman el mundo de quienes solo sobreviven en él, es la capacidad de identificar oportunidades y ponerlas en marcha. Eso es el espíritu emprendedor, o lo que llamo E2.
¿Qué es el espíritu emprendedor?
El espíritu emprendedor es la actitud y capacidad de una persona para identificar oportunidades o nuevas ideas y llevarlas a la acción. Es perseverancia, entusiasmo, aprendizaje constante. Es trabajar en equipo, aceptar los errores, confiar en uno mismo sin caer en el ego, y tomar decisiones ante cualquier circunstancia.
El E2 es también creatividad — y la creatividad es hija de la pasión. No puedes ser verdaderamente creativo si no estás trabajando en algo que te apasiona. Por eso uno de los mayores asesinos del espíritu emprendedor es estar atrapado en una organización que no te acerca a tu propósito de vida.
La tragedia más grande no es fracasar. Es saber cuál es tu propósito y no hacer nada para lograrlo.
Creer para crear
El E2 incluye la capacidad de creer. No como un acto pasivo, sino como combustible activo. Los emprendedores con E2 creen en sus proyectos porque les dedican su mayor recurso: el tiempo. Y al final, reciben la recompensa. Creen para crear.
También es la capacidad de ver los obstáculos como plataformas de impulso, y a la competencia como una fuente de inspiración, no de miedo.
Cuando falta el E2
Uno de los errores más comunes es involucrar personas sin E2 y esperar que hagan las cosas por propia voluntad. Todo emprendedor sueña con un equipo que sugiera ideas, identifique oportunidades y comparta la visión. Pero ese talento escasea, y su ausencia puede destruir una organización.
El caso de Kodak lo dice todo: una empresa con 140,000 empleados que no innovó, no se adaptó, y quebró. Mientras tanto, Instagram, con 13 empleados, se vendió en mil millones de dólares.
La responsabilidad principal siempre es del líder. Él debe ser el primero en tener E2, saber elegir bien a su equipo, motivarlos, y también tener la valentía de separarse de quienes tienen el espíritu contrario: los que no hacen nada por voluntad propia y esperan que se les mande.
Los mejores tienen grandes equipos
Los emprendedores más exitosos del mundo comparten algo en común: grandes equipos. Buscan personas con E2, incluso mejores que ellos mismos, dispuestas a dar todo por la misión.
El espíritu emprendedor es contagioso. Cuando la mayoría de un equipo lo tiene, esa organización está destinada a perdurar, porque vive en constante innovación. Y nadie quiere ser parte de algo que se queda atrás.
Generemos valor donde sea que estemos. Identifiquemos las buenas causas, comprometámonos con nuestra misión y con nuestro propósito de vida. Porque el hombre que no ha encontrado la razón por la que vale la pena luchar, todavía no ha encontrado la mejor manera de vivir.